Sábado 9 de setiembre de 2000
EN FOCO: EN SU PRIMER PARTIDO OFICIAL, CLAUDIO
LOPEZ, CON LA BANDA ARGENTINA DE LA LAZIO, GANO LA SUPERCOPA DE ITALIA
Piojo a la italiana
El Piojo López convirtió los dos primeros goles de la Lazio, que venció 4 a 3 al Inter. En el campeón italiano también jugaron los argentinos Crespo (se lesionó), Simeone, Verón y Sensini.
GUSTAVO LONDEIX. Roma. Corresponsal.
Pesos
pesados, nombres rutilantes, una copa en juego, todas causas con un solo efecto, el mismo
de siempre en el fútbol italiano: las diferencias las marcan los argentinos.
Lazio e Inter era más que la Supercopa de Italia. Era el banco de pruebas y la
presentación oficial de esta Lazio a tracción blanquiceleste. En un medio donde
todos los días se toma examen, de nada valían los goles de Crespo en el Parma, ni las
corridas rutilantes del Piojo López en Valencia. En la noche romana los dos se pararon
delante de la mesa examinadora: setenta mil laziales que conocen de amores
efervescentes pero pasajeros (si lo sabrá Almeyda) y de odios duraderos.
Lazio formó un superequipo, que no indica como todos creen que deberá llevarse todo de
manera fácil y simple. Pero con Sensini, Simeone, Verón, López y Crespo todos juntos,
es jugar al póquer con seis cartas todas las manos. De los cinco, tres ya eran de la
casa, uno del barrio (Crespo) y uno el visitante ilustre, Claudio López. Crespo sufrió
ayer una contractura en el glúteo izquierdo y podría estar inactivo diez días.
Algo que complicaría a Bielsa, ya que también tiene a Batistuta lesionado.
Antes del partido, el Piojo sólo pedía algo: "Hacerle un gol al Inter en el debut
por una Copa, sería algo increíble..." Menos mal que sus sueños son ilimitados,
porque la noche le daría mucho más.
Inter ganaba uno a cero, pero en seis minutos el Piojo López demolió cualquier duda. Con
dos zurdazos impiadosos marcó su inicio de romance. Puso a la Lazio arriba y el tablero
del Olímpico repitió dos veces el apellido López en la columna de los goles.
Cuando terminó el primer tiempo, Umberto Agnelli, dueño de la Fiat, y patrón de la
Juventus, hombre parco de palabras y que gusta castigar a su niño mimado Del Piero con
frases duras, dejó escapar un: "Verón es exquisito, pero este López hará historia
en Italia".
Si el primer tiempo del Piojo fue el debut que cualquiera quiere tener, el segundo fue la
confirmación que lo suyo no era pasajero. Siguió ofreciendo su repertorio: piques
por derecha e izquierda, frenos y centros precisos, la protesta típica de todos los
partidos (esta vez contra un línea) y esa generosidad que no sabe final hasta el final
mismo.
Lazio se llevó la Supercopa por 4 a 3. Porque Simeone, aún sin lucir fue más que
Vampeta en el medio, porque Verón fue mucho más que Seedorf, porque Crespo en una noche
errada fue infinitamente más que ese Sukur, que erró todo lo que tocó, y principalmente
porque López fue el Piojo de las grandes noches. Dejando surcos, desmoralizando
con esa velocidad de más que tiene, y abrochando la noche con dos goles. A su estilo,
mordidos, pidiendo permiso, pero gol al fin, qué tanto. Para alegría de sus compañeros,
que mañana gracias a su noche de gloria, pasarán por caja a cobrar los U$S 35.000 de
premio dados por Cragnotti.
Los hinchas de Lazio creían que con Simeone, Sensini y Verón era un robo. Con Crespo, un
atraco de guante blanco. Y con López el robo del siglo. No será tan fácil, pero
Cragnotti debe ir preparando muchos premios. Por obra y culpa del Piojo...